La historia de amor entre la enfermera y el médico que dio origen a los guantes quirúrgicos y revolucionó la medicina

por Patricia Zorzenon

18 Abril 2021

La historia de amor entre la enfermera y el médico que dio origen a los guantes quirúrgicos y revolucionó la medicina
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Algunas entre los más significativos descubrimientos científicos de la humanidad se han producido absolutamente por casualidad o con fines diferentes con respecto a sus aplicaciones posteriores. Es curioso ir a redescubrir los orígenes de ciertos inventos que, hoy en día, consideramos parte integrante de nuestro modo de vivir. ¿Alguna vez han pensado, por ejemplo, en como podrían haber nacido los guantes de látex que todavía usan los médicos en el quirófano? La respuesta probablemente se conserva en lo que podríamos definir como una gran historia de amor, nacida en el quirófano del prestigioso "Hospital John Hopkins" de Baltimore, entre la enfermera Caroline Hampton y el Doctor William Halsted.

Lo que hizo el Doctor Halsted por amor a su mejor enfermera, con la que se casará en 1890, revolucionó el mundo de la medicina.

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Antes de 1889, los hospitales de Europa y de los Estados Unidos registraban una tasa de mortalidad del 50% y la población tenía mucho cuidado de no poner un pie allí. Las infecciones contraídas por los pacientes después de una operación eran innumerables y, muchas veces, causadas también por el hecho que los cirujanos y los enfermeros ¡operaban con las manos desnudas! En cambiar la suerte de muchos pacientes, a partir de 1890, fue precisamente la introducción de los "guantes de goma", muy deseados por primera vez por el Doctor Hasted, el cual estaba simplemente intentando aliviar la dermatitis de las manos de su mejor enfermera: Caroline Hampton.

William y Caroline eran dos excelentes profesionales en su campo y ambos sentían un respeto mútuo que, día tras día, se transformó en un sentimiento cada vez más fuerte.

 

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Alan Mason Chesney Medical Archives of The Johns Hopkins Medical Institutions

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Sin embargo, hacia finales de 1889, la hermosa y buena enfermera, Caroline, fue afectada por una dermatitis grave y persistente en sus manos, que casi la obligó a dejar su trabajo. La causa de la dermatitis debía atribuirse a la solución antiséptica donde, antes de cada operación, la enfermera mojaba las manos. El Doctor Halsted no podía permitir que su tan estimada colega renunciara a su trabajo e intentó detener el problema. Se dirigió directamente a la empresa Goodyear, en Nueva York, donde se hizo realizar un par de guantes de goma de prueba. La prueba fue un éxito y el hospital le encargó una gran cantidad de guantes a la empresa. Inicialmente, eran usados solamente para las enfermeras, pero luego también para los cirujanos, los cuales notaron una evidente disminución de la tasa de infecciones post-operatorias.

Alan Mason Chesney Medical Archives of The Johns Hopkins Medical Institutions

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El Doctor Halsted y Caroline se casaron en 1890, coronando su historia de amor que nació en las salas de un hospital. Compraron una hermosa casa, con mucho terreno, en el Norte de Carolina y vivieron felices hasta 1922, año en el cual Hasted murió. Solamente dos meses después, también su dulce mitad, Caroline, falleció.

El mundo de la medicina conserva aún hoy un hermoso recuerdo de esta historia y nosotros estamos profundamente agradecidos por el ingenioso descubrimiento de los guantes de látex que, todavía hoy, son de fundamental importancia para médicos y enfermeros.

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