Midorexia, la enfermedad de quien no quiere envejecer: un estado de ánimo más común de cuanto se piensa

por Patricia Zorzenon

09 Octubre 2020

Midorexia, la enfermedad de quien no quiere envejecer: un estado de ánimo más común de cuanto se piensa
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A todos antes o después le ha ocurrido de estar en contacto con personas de una cierta edad que hacen lo imposible para "retrasar" los efectos de la vejez, mostrándose ante los demás con ropa juvenil o haciendo actividades por la cual se necesitaría algún año de menos.

Es cierto: la edad a menudo no cuenta y es importante y saludable sentirse joven y activos lo más posible, incluso para preservar un tiempo nuestra salud de los daños del envejecimiento. Aunque, si ello llega a tocar los excesos, podremos encontrarnos frente a un trastorno psíquico bien preciso y reconocido como la midorexia.

via exploringyourmind

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baddiewinkle/Instagram

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Las espectativas de vida, respecto a algunas décadas, han cambiado. Hoy, por suerte, muchos problemas de salud se curan y los standard higiénicos han mejorado mucho. Pero en cuanto a los humanos, todos estamos sujetos al decaimiento y hay quienes en esta condición natural exactamente no logra aceptarla, llegando a comportarse de hecho en modo patológico.

La midorexia, sin embargo, es una necesidad constante y compulsiva de sentirse más joven, de buscar alejar con todas las propias fuerzas la tercera edad, que modifica el comportamiento en modos a menudo absurdos y raros. Imaginen, de hecho, un anciano señor o una anciana mujer vestidos como un adolescente, o que vayan a frecuentar lugares habitualmente por jóvenes o se dedican a actividades como deportes extremos.

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Pikist

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Entendiéndose que todos deben tener la libertad de hacer y decidir lo que quieren para sí mismos, no hay dudas que situaciones del género resultarian un tanto menos particulares. Las personas que sufren de midorexia, generalmente desde los 40 aos en adelante, abandonan del todo a sus similares, afectados por un constante malestar interior que los lleva a estar insastisfechos de sí mismo, de su edad y de su perspectiva.

No es por fuerza un mal entablar amistad con quien es más joven o tener una mentalidad abierta, relajada y libre de esquemas demasiado precisos, lo repetimos. Aquí, incluso, hablamos de un problema que, si llega a excesos, merece de ser resuelto. Sentirse "vivos" y "jóvenes" es bueno, seguro y positivo para todos, a partir de los efectos que puede tener sobre la salud. Es posible, en cada caso, hacerlo con la debida medida, sin tener a toda costa que caer en el ridículo o en el absurdo. Del resto, el pasar del tiempo no debería ser nunca un obstáculo para nuestra felicidad: quizás es duro aceptarlo, pero con el comportamiento justo será posible.

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