"He dedicado 8 años de mi vida haciendo de todo para tener a mi bebé: ahora sólo quisiera regresar volviendo el tiempo atrás"

Patricia Zorzenon

14 Noviembre 2022

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El deseo de tener un hijo es lo que comparten muchas parejas. Sin embargo, están quienes logran realizar fácilmente un sueño similar y quienes que, por el contrario, permanecen durante mucho tiempo esperando un embarazo afortunado. Para estos últimos, la esperanza nunca debe desvanecerse para no rendirse y para apuntar tenazmente al objetivo. A pesar de ello, a veces, la espera y el paso del tiempo son agotadores, si se logra en el intento y luego se toma en los brazos al pequeño recién nacido, la felicidad es indescriptible.

Algo que imaginaba y en lo que creía firmemente la mujer de la cual queremos hablarles. Lástima que las cosas no salieron precisamente como ella esperaba. Veamos juntos por qué.

via Daily Mail

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En una larga confesión, la mujer, que eligió no revelar su verdadero nombre pero sí usar el seudónimo de Alice Mann, contó su experiencia como madre. Siempre con el deseo de tener un hijo, a los 36 años decidió congelar sus óvulos a la espera de la pareja adecuada para crear una familia.

Entre diversos intentos de donantes anónimos, largas esperas y mucho dinero invertido, solo después de haber cumplido 40 años, encontró a la persona correcta y, coincidiendo en el deseo de tener un hijo, comenzaron con las pruebas. Se necesitaron muchos años antes de lograrlo, pero al final el pequeño llegó.

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"No podía creerlo -contó la mujer- finalmente estaba entre nosotros y no podíamos estar más felices". Lástima que poco después las cosas tomaron un giro completamente diferente. "Cuando lo abracé por primera vez, no experimenté sensaciones fuertes, como muchas veces había escuchado decir, pero estaba emocionada en tenerlo conmigo después de tanto tiempo -continuó Alice- Después de aproximadamente un mes, esa sensación de alegría había desaparecido y no quería otra cosa que volver el tiempo atrás. Mi mayor sueño se había transformado en una pesadilla y lo mismo era para mi pareja".

Entonces, de ser lo que más deseaba en el mundo, convertirse en madre se transformó en lo peor que le podría haber pasado. Quizás no había considerado cada aspecto de la vida de un padre, quizás no había afrontado bien la falta de sueño, o, quizás, habían otros numerosos factores en juego, el hecho es que Alice habría hecho de todo para dar un paso hacia atrás.

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"Quería un hijo -contó- lo quería a tal punto que no consideraba todos los aspectos de esta novedad y ahora me siento mal y en culpa por no sentir los mismos sentimientos positivos hacia él y porque hay muchas otras personas que quisieran estar en mi lugar, pero no tienen la oportunidad. Estaba así también yo -continuó la mujer- pero ahora ya no y lamento no ser la madre que él se merece".

No está dicho que esta madre ya no amaba a su bebé, lo cierto es que estaba atraversando un momento muy difícil de su existencia. Solo esperemos que el paso del tiempo le de la oportunidad de encontrar un poco de serenidad y disfrutar de ese bebé tan deseado.

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