Va a su trabajo caminando todos los días desde hace siete años: la comunidad le regala de sorpresa un auto nuevo

por Patricia Zorzenon

29 Noviembre 2021

Va a su trabajo caminando todos los días desde hace siete años: la comunidad le regala de sorpresa un auto nuevo
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Cuando no logramos llegar a fin de mes y nos parece un objetivo difícil de alcanzar hasta incluso imposible, somos capaces de hacer realmente de todo, sacrificar mucho de nuestra vida, de nuestros sueños para seguir adelante. Algo que sabe muy bien Lisa Bateman, una señora anciana que durante siete años ha trabajado dentro de un lugar de comidas rápidas yendo a trabajar todos los días y regresando luego a su casa caminando.

via WTVR

WVTR/Facebook

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Un enorme sacrificio que hace Lisa Bateman para apretarse el cinturón al final de cada mes y ahorrar algo de dinero para tener una vida digna; la mujer, que ahora tiene más de sesenta años, trabaja hace siete años en un lugar de comidas rápidas en Tappahannock, Estados Unidos y aunque ha pasado muchas cosas en su vida, incluso que también perdió su auto, nunca se rindió y siguió yendo al trabajo usando simplemente sus piernas. Aunque sople viento, caiga nieve, llueva o que las temperaturas sean demasiado rígidas o calientes, Lisa Bateman trabaja siempre en el restaurante de comida rápida habitual, escondiendo sus dificultades detrás de una gran sonrisa.

Algo que con el tiempo los clientes habituales del local han aprendido a apreciar de la mujer de sesenta años: "Lo veo de esta manera, precisamente como le dije a mi gerente, hasta que mis patitas me aguanten, ¡lo haré e iré a trabajar todos los días yendo al lugar de trabajo caminando!", dijo Lisa.

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Jason Cunningham, uno de los clientes más habituales del restaurante de comida rápida, sabía que la mujer tenía grandes dificultades económicas y que en ese momento no tenía un auto con el cual trasladarse, entonces acudió a un grupo de Facebook de la comunidad del pueblo y desde allí hizo que se corriera la voz sobre quién quería darle una mano a Lisa Bateman; con el tiempo, las donaciones se volvieron cada vez más conspicuas y generosas y llegaron a recaudar 4200 dólares. Con ese dinero, Jason le compró en secreto un auto usado del 2007, pero en excelente estado.

Cuando Lisa terminó su turno de trabajo, los colegas y algunos miembros de la comunidad le hicieron un regalo extraordinario, le entregaron las llaves del auto que sería para siempre de ella: "Nosotros como ciudad de Tappahannok queríamos mostrarte un poco de nuestro aprecio por tu trabajo duro, ¡por habernos dado siempre energía positiva!"

Obviamente Lisa estalló en llanto cuando comprendió de qué se trataba la sorpresa, como pueden ver en el video aquí arriba. Qué hermosa historia, y que acto de bondad extraordinario, ¿no lo creen?

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