Con el pasar de los años llega un momento en donde los hijos se convierten en "padres" de sus padres

por Patricia Zorzenon

22 Diciembre 2020

Con el pasar de los años llega un momento en donde los hijos se convierten en "padres" de sus padres
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La tercera edad llega para todos y cuando la vejez toca la puerta de nuestra vida, volvemos a ser un poco más niños. No es cuestión de verdadera regresión, sino de una nueva necesidad de dejarse ayudar, dejarse guiar, controlar, y porqué no, mimados como cuando éramos pequeños. La vejez lleva consigo el lento deterioro físico y también la enfermedad, y es por esto que muchas veces se dice que los padres viejos se convierten en hijos, mientras que los hijos adultos se convierten en padres de sus padres.

via Daily Caring

Sandlapper1709/Wikimedia

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Quizás comienza todo con una simple pérdida de memoria, un descuido de más, o quizás simplemente con las piernas y las rodillas que no se sostienen como antes; los dolores de huesos y el cansancio se empiezan a sentir, el cabello gris se convierte en blanco, la edad avanza: aquí las señales que estamos entrando en la tan temida tercera edad. Pero no tienen que tener miedo: la vejez es, en efecto, una verdadera bendición.

Sí, una bendición, porque significa haber transcurrido una vida entera de sacrificios y satisfacciones, haber llevado adelante una familia extraordinaria y haberles dejado enseñanzas que van a valer siempre, incluso cuando ya no estén.

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Natalia Rivera/Wikimedia

Natalia Rivera/Wikimedia

Sin embargo, la llegada de la tercera edad, lleva consigo también el deterioro físico y la necesidad progresiva de ser ayudados porque ya no son autosuficientes en muchas tareas y ocupaciones diarias; aquí es entonces cuando entran en juego los hijos de estos padres ancianos. Ya adultos, los hijos deberán cuidar cada vez más de las necesidades de su padre o de su madre, no con pocas dificultades.

Pero esto no es ninguna condena, sino simplemente la manera en la que el círculo de la vida hace su giro natural; llegados ala tercera edad, nuestros padres ancianos parece casi que vuelven a ser niños que deben ser atendidos y nosotros, hijos orgullosos y devotos, lo que tenemos que hacer es poner en práctica todas las enseñanzas de vida que ellos nos han regalado, expresando nuevamente el amor, el afecto incondicional que por una vida entera ellos han dedicado a nuestro crecimiento.

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