Fiarse de los demás es siempre un mèrito: es quien traiciona que debería avergonzarse

por Patricia Zorzenon

15 Febrero 2019

Fiarse de los demás es siempre un mèrito: es quien traiciona que debería avergonzarse
Advertisement

La única cosa importante en la vida son las relaciones que nos unen, por esto debemos poner mucha atención en protegerlos. Porqué, a veces, basta poco para que el castillo de ladrillos caiga por un golpe de cañón bien acertado. Pero cómo puede una relación sólida y fuerte venirse a menos? Simple, porque alguno ha traicionado la confianza del prójimo.

Si, es difícil de decir, pero es así: la confianza es un elemento precioso que, a menudo, viene poco protegido. Sea de quien comete una traición, sea de quien lo sufre: a menudo se siente decir de hecho que si te traicionan una vez, la culpa es del otro, pero si te traicionan dos veces, la culpa es tuya. Sobre esto sin embargo, estamos de acuerdo solo en parte: sentirse en culpa por un error recibido no es nunca una opción que lleva a beneficios. La base de partida para superar una traicion es entender que todos nosotros podemos faltar a la confianza de alguno, queriendo o no . Incluso las buenas personas. Y que entonces todos merecemos el perdón, al menos la primera vez.

Unsplash

Unsplash

Sustancialmente, no debemos sentirnos como personas inferiores a los demás si hemos sufrido una traición. Si, es una acción innoble, pero es un defecto humano que no nos debe hacer cambiar por su causa. O sea, no se necesita buscar venganza en lo social, sino realizar un sentimiento de comprensión que busca a ser mejores no solo a nosotros mismos, sino tambien a la persona que nos rodea. Cambiar se puede, solo si el impulso emocional se basa sobre posiciones positivas.

Advertisement
Fiarse de los demás es siempre un mèrito: es quien traiciona que debería avergonzarse - 2

Finalmente, sobre todo cuando la traición es irrecuperable, es importante no perder la confianza completa en el género humano. No se necesita hacer de toda hierba un bulto. Para una persona que es propensa a no respetar la confianza, hay siempre una en grado de hacerlo. No sirve de nada encerrarse como una almeja en las propias convenciones relacionales, preguntandose si es el mundo a tenerla con nosotros o si no estamos en grado de convivir con ello. Es mejor, en vez, actuar en situaciones de descontento realizando relaciones de confianza con personas que realmente lo merecen, dándose sabiendo dosificar la propia bondad y respetando aquella de los otros. Solo asi el cambio podra decirse beneficioso.

Advertisement