¿Cómo se siente un niño cuando ve a sus padres pelear todo el tiempo?

por Patricia Zorzenon

16 Octubre 2021

¿Cómo se siente un niño cuando ve a sus padres pelear todo el tiempo?
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A todos le pasa pelear en casa; ya sea con la pareja o con un familiar, la competencia y los malos entendidos están a la orden del día; después de todo, cada ser humano tiene opiniones y pensamientos diferentes a los de otras personas, es imposible a menudo y con gusto evitar el conflicto. Sin embargo, las cosas se complican si constantemente a pelearse, incluso con tonos y comportamientos fuertes y violentos, son mamá y papá, y quizás uno o más hijos presencian sus ataques en la etapa de desarrollo infantil. ¿Estamos seguros que estas experiencias le pueden hacer bien?

via Psychology Today

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¿Qué puede sucederle a un niño que asiste demasiado con frecuencia a las peleas de mamá y papá? En primer lugar, pueden desarrollar un sentimiento de culpa muy fuerte: los niños que aún no tienen la percepción de la realidad que los rodea y del sentido de la responsabilidad de la vida adulta, podrían hacerse la idea (muchas veces equivocada) que son precisamente ellos la causa de las peleas de sus padres. A un nivel mucho más "psicosomático", se dan entonces episodios frecuentes de dolor de cabeza, dificultades para dormirse o astenia, síntomas paradepresivos, ganas de no ir a la escuela, salir de casa.

Después de todo, una cosa es cierta: no existen las familias perfectas, no hay en el mundo padres que reflejen una visión utópica del núcleo familiar en donde no sucede nada, no existe la tristeza y no pueden haber días malos. La comparación y el enfrentamiento, entre varias personas que componen nuestra vida, siempre será inevitable, tanto con las personas que consideramos más queridas, como con los conocidos.

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Sin embargo, a pesar de que la pelea sea el combustible esencial para establecer un contacto con las demás personas, es necesario poner límites para poder luego tener la capacidad de saber construir relaciones sólidas y sobre todo saludables. No es para nada justo que nuestros hijos paguen por las consecuencias de nuestros problemas de adultos; a veces, lo mejor que hay que hacer para que nuestros hijos se sientan mejor y para alimentar un ambiente de serenidad y de equilibrio dentro de nuestras paredes, simplemente es aprender a pedirles perdón.

Sí queridas madres y queridos padres, a veces el simple gesto de pedirle perdón a sus propios hijos por la pelea a la que tuvieron que asistir una y otra vez puede ser realmente la medicina que podrá hacerlos sentir mejor. En ese preciso momento, pero también en un futuro, cuando crezcan.

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