Hasta los 18 años no sabía ni leer ni escribir: poco después se convierte en docente universitario

por Patricia Zorzenon

01 Marzo 2023

Hasta los 18 años no sabía ni leer ni escribir: poco después se convierte en docente universitario
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Tener un sueño de niño, querer perseguirlo durante el crecimiento y cumplirlo en edad más o menos adulta, es un aspecto de la vida que une a muchas personas. Si, sin embargo, son muchos quienes tienen un deseo y lo concretan, también hay otros que, por varios motivos, no lo logran.

El protagonista de la historia que queremos contarles parecía pertenecer al segundo grupo, pero la vida supo sorprenderlo, también gracias a su perseverancia y fuerza de voluntad. Descubramos su historia.

via People

University of Cambridge

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Jason Arday es un hombre de 37 años que se hizo muy famoso por su increíble historia. Nacido en Clapham, en el sur de Londres, desde pequeño mostraba señales de un retraso en el aprendizaje y trastornos del espectro autista. Estas peculiaridades lo habían limitado mucho en el crecimiento personal, tanto que hasta los 11 años no lograba hablar y hasta los 18 años nunca había aprendido a leer ni a escribir.

Un bloqueo y una lentitud en el aprendizaje que parecía haber marcado negativamente su vida, pero la perseverancia y la fuerza de voluntad en casos como este es todo y de hecho su historia tuvo un cambio repentino e inesperado.

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University of Cambridge

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Muchos, evaluando su situación, le habían dicho que no le sería fácil vivir solo y que su destino era dentro de alguna estructura, en la que cuidarían de él, pero así no fue. Jason, apenas aprendió a leer y a escribir, se arremangó y comenzó a estudiar todo lo que podía. Poco a poco hizo su camino, se convirtió en docente de educación física y comenzó a dedicarse a las temáticas sobre la desigualdad y la integración de los más desfavorecidos.

Un camino y una determinación que lo llevaron a especializarse en sociología en la educación y a asumir el cargo de profesor titular en una de las universidades más importantes del mundo: la universidad de Cambridge, en el Reino Unido. Ya los encargos anteriores lo habían convertido en el profesor universitario más joven de la nación, pero este nuevo trabajo le dio el prestigio que merecía y que es fruto de tantos sacrificios hechos.

"Mi trabajo se concentra principalmente en cómo podemos abrir las puertas a personas que vienen de contextos desfavorecidos -dijo Arday- y quisiera democratizar realmente la educación superior. Espero que mi presencia en un lugar como Cambridge pueda ayudarme a desarrollar estas ideas cada vez más y llevarlas a un nivel más alto".

Su camino no ha sido para nada fácil y sin la ayuda de su madre y de su mentor quizás no lo hubiese logrado, pero tener al lado a las personas adecuadas, significa también triunfar donde parecía imposible. Y para él fue precisamente así.

A nosotros solo nos queda desearle mucha suerte para su futuro y agredecerle por habernos enseñado que el destino no siempre está escrito desde nuestro nacimiento, a veces también las cosas más significaticvas pueden invertirse, solo hay que desearlo y saber aprovechar los más pequeños recursos a tu disposición.

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