Las fiestas de cumpleaños de los niños de hoy han perdido la simplicidad de una vez: parecen unos matrimonios en miniatura

por Patricia Zorzenon

13 Febrero 2020

Las fiestas de cumpleaños de los niños de hoy han perdido la simplicidad de una vez: parecen unos matrimonios en miniatura
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Por cuanto los niños sean siempre niños y su mundo "mágico" sea siempre inundado de curiosidad, descubrimientos y nuevas emociones, los niños de hoy (y no todos, seguramente algunos) son decididamente diferentes de aquellos que han vivido la propia infancia hace dos o tres generaciones. Hoy los niños buscan la tablet, mientras alguna vez, quizás, lograban incluso divertirse con un lápiz y un papel. Tomemos por ejemplo las fiestas de cumpleaños: hoy es impensable organizar una sin llamar al catering y la animación. Incluso en un tiempo era suficiente la torta de la abuela y alguna pizzeta para obtener la atmósfera justa; uno se "conformaba" de estar con los propios amigos más cercanos, o quizás con los primos, para pasar un día inolvidable. Hoy, en cambio, las fiestas de cumpleaños parecen haberse convertido en matrimonios en miniatura, donde padres y parientes gastan una fortuna con tal de alegrar a los propios hijos.

via NBC news

Más que a las fiestas de cumpleaños parece de asistir a una competición sin fin entre los padres. A los niños no les interesa de verdad hacer las cosas a la grande o tener un desconocido en la propia fiesta que decide cual juego hacer, solo porque tiene un micrófono y ha sido pagado para hacer reir. A los niños les debería bastar la simplicidad que caracterizaba las fiestas de una vez: las esperas y la cuenta hacia atrás, pensar a cuales juegos poder jugar con los propios amigos, hacer un dulce junto a mamá o recibir un regalo de la propia tía preferida. A las fiestas de cumpleaños de una vez se era más libre...¡incluso podías aburrirte!

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Quizás, el recuerdo de aquel día transcurrido con mamá, papá, amigos y parientes más cercanos, era más sincero. Es cierto que los niños, al final, se divierten en cada caso pero, quizás, cuando un mañana piensen en su fiesta de cumpleaños de 6 o 7 años, no tendrán seguramente la nostalgia de un animador desconocido.

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