Una mamá con el marcapasos a los 32 años afirma de haber tomado 6 bebidas energéticas al día por años

por Patricia Zorzenon

15 Junio 2019

Una mamá con el marcapasos a los 32 años afirma de haber tomado 6 bebidas energéticas al día por años
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Todos conocemos aquella sensación que nos invade en las primeras horas de la tarde y que induce a nuestro paladar a cerrarse inexorablemente. En aquellos casos, si no estamos entre los afortunados que pueden concederse una siesta restauradoras, recorremos en general a bebidas a base de cafeína, capaz de darnos una infusión de energía permitiéndonos de llevar adelante el trabajo. Por desgracia, de hecho, como en cada cosa, la moderación en el consumo es fundamental, de otro modo se puede incurrir en consecuencias peligrosas, propio como sucedió a la joven de treinta y dos años Samantha Sharpe.

via leicestermercury.co.uk

Samantha Sharpe

Samantha Sharpe

La joven mujer, residente en Leicester (UK), ha difundido online su experiencia esperando de ayudar a otras personas en la misma situación. Su problema, del 2014 al 2018, ha sido la dependencia de la bebida energética.

A Samantha le ocurría a menudo de tener somnolencia durante el horario laboral, y fue por esto que comenzo a usar las primeras bebidas. Gracias a estas recibía una oleada de energía que le permitía de superar el momento crítico. Pero muy pronto su cuerpo se convierte adicto y el momento de "descarga" sucesivo al pico glucémico (además de cafeína, estas bebidas están llenas de azúcares) era siempre más violento: fue así que comenzó a aumentar el consumo, llegando a la espantosa cantidad de 6 bebidas energéticas al día.

La joven comenzó a padecer problemas al corazón, insomnio, pre-diabetes y cálculos renales. Su situación fue considerada tan a riesgo que en el 2018 le fue instalado un marcapasos y los médicos le prescribieron un régimen severísimo en tema de cafeína y relacionados al mismo. Hoy por suerte Samantha está bien, tiene hijos y vive una vida normal.

 

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Samantha Sharpe

Samantha Sharpe

Obviamente los médicos no han podido afirmar que la bebida fuera la UNICA responsable de su condición, pero seguramente han ayudado a hacer precipitar rápidamente una situación ya predispuesta.

Como a menudo decimos, el problema no está en el consumo, sino en la falta de moderación. Todos tenemos una vida frenética que nos impone ritmos ajustados, y todos queremos sacarnos nuestros caprichos, incluso si no son del todo saludables. Lo importante es no dejar que las excepciones se vuelvan la normalidad. Compartamos la historia de Samantha esperando pueda ser una ayuda para todos los demás. 

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