Si los niños son bulliciosos y llenos de energía, significa solo que son felices

por Patricia Zorzenon

16 Abril 2019

Si los niños son bulliciosos y llenos de energía, significa solo que son felices
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El mundo de los más pequeños es una dimensión fascinante, una realidad que cambia mientras el individuo crece y construye la propia personalidad. El carácter de cada niño se forma a través de la exploración, las experiencias, las pequeñas y grandes conquistas de cada día. En este modo se consolidan informaciones y conocimientos, se adquiere confirmación y autonomía, en pocas palabras se vuelve grande. Como entender sin embargo si los propios hijos son también felices?

via messymotherhood.com

pixabay

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La respuesta podría ser más simple de aquello que se cree. El ruido, los chillidos, el ruido festivo y casi siempre signo de buena salud y manifestación de alegría. Los niños no tienen filtros entonces expresan la propia interioridad en manera explosiva y sin contenerse. Si hay cualquier cosa que no va lloran o hacen caprichos, si está todo ok rien, gritan y juegan bulliciosamente.

Es un hijo que no tiene temor a sacar afuera las propias emociones, es seguramente sano y está sobre el buen camino para ser un adulto equilibrado, todo lo contrario a ser reprimido. Es sabido como los niños tienen la costumbre a hablar, cantar, murmurar y producir sonidos solos incluso cuando ninguno los observa.

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LawPrieR/Flickr

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Este es su modo de ponerse a la prueba, de encontrar serenidad, calmarse, descargar la tensión y experimentar. Un bebé que descubre la autonomía del producir la propia voz o de silbar lo hara a menudo porque de aquello trae satisfacción y la gratificación del control.

Estar activos entonces está bien, pero es necesario prestar atención cuando se vuelve "hiperactivos", o sea la eventualidad en el ser expansivos no es signo de felicidad sino solo de inquietud por la incapacidad de gestionar las propias energías. A tal propósito es siempre bueno mirar al propio niño interactuar con los demás y comportarse por si solo, para enteneder si enventualment hay alguna cosa que no esta bien.

ashton/Flickr

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La conexión entre ruido y alegría no excluye que también los niños más tranquilos sean igualmente apagados y en salud. Estos últimos simplemente tienen otro temperamente y otro modo para transmitir en el exterior aquello que prueban y piensan.

Hay una línea sutil entre bienestar y malestar, condiciones que pueden a menudo coincidir y maniestarse en manera muy parecida. Por la cual un niño silencioso puede estar sea felíz que introvertido, un ruidoso puede ser sereno que probar nerviosismo. Está en los padres en primer lugar y a los educadores la tarea de encargarse de los problemas y afrontarlos para el bien de los más pequeños.

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