Los hijos no tienen necesidad de una mamá perfecta, pero si de una mamá feliz

por Patricia Zorzenon

25 Febrero 2019

Los hijos no tienen necesidad de una mamá perfecta, pero si de una mamá feliz
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Ser madres significa asumir uno de los roles mas desafiantes e importantes de la propia vida; se carga de numerosas responsabilidades y se busca de tener la respuesta a las innumerables dudas que se superponen en la propia cabeza cada dia - o al menos se busca de encontrarla.

Es imposible lograr dicha tarea de manera impecable y sin cometer errores: de hecho, no existe una fórmula universal para ser buenas madres, sino que cada una lo es a su manera, con su hijo, de la que aprende, además de enseñar.

Tratar de ser una madre perfecta no solo es irrealizable, sino que es contraproducente, porque conduce a la frustración y le impide disfrutar de la belleza de la maternidad.

via Huffingtonpost.in

ketan rajput/unsplash

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A veces se pretende el máximo de si mismo y en el tentativo de seguir la perfeccion, sofocamos nuestra espontaneidad y nos impide de aprender de nuestros errores. La tarea de cada mamá deberia ser aquel de contribuir a la formacion de los propios hijos, en un ambiente caracterizado de amor y respeto, para que puedan aprender a ser felices.

Sin embargo, olvidamos que los niños aprenden mucho a través del ejemplo que les mostramos: esto significa que si la madre está satisfecha consigo misma y de su propia vida, enseñará a sus hijos a ser felices. Una madre primero debe sentirse cómoda en su papel de madre, tener confianza en sí misma y en su instinto: solo así podrá establecer una conexión genuina, directa y profunda con su hijo.

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 Simon Rae/unsplash

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Ningun niño tiene necesidad de una madre perfecta: También aprende experimentando y, por lo tanto, equivocandose. Son madres que a menudo se imponen para querer ser las mejores, más que cualquier otra cosa, para demostrar a los demás que son capaces. En cambio, la única persona que debe impresionar con sus talentos es a su hijo, quien, sin embargo, será hechizado por una madre alegre y feliz, en paz consigo misma y con los demás; una mujer que no ha dejado de descubrirse y darse cuenta de sí misma solo porque se ha convertido en madre, pero que considera que esta magnífica experiencia es parte de lo que es, y no se rinde en profundizar en los demás.

Una mamá es, de hecho, también una mujer, una amiga, una hermana, una mujer, una artista, una trabajadora y cualquier otra cosa que haga vibrar su espiritu y mover su cuerpo: es importante no olvidarlo, para poder ser felices y hacer tales también a los propios hijos.
 

 

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