3 simples ejercicios para entrenar al cerebro a no preocuparse cuando no sirve

por Patricia Zorzenon

30 Abril 2019

3 simples ejercicios para entrenar al cerebro a no preocuparse cuando no sirve
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Vivir en una constante condición de preocupaciones al final, tiene consecuencias ya sea sobre la salud mental que física. Cada uno de nosotros habrá experimentado un latido acelerado, una sudoración excesiva o una sensación de respiro corto durante una fuerte preocupación. En la vida es importante lograr a gestionar las emociones, sea positiva que negativa, en particular evitando de terminar por ser aprensivos por todo.

Vivir en manera más relajada, preocupándose solo cuando hay verdadera necesidad, es una cuestión de entrenamiento: aquí algunas prácticas cotidianas que nos ayudan a distender mente y cuerpo.

Como entrenar el cerebro a preocuparse de menos cuando no sirve

Como entrenar el cerebro a preocuparse de menos cuando no sirve

pixabay

Estar constantemente preocupados no es solo una condición mental: corresponde incluso a un hecho físico de tensión muscular. Si se reconoce de ser aprensivos en manera exagerada o cuando no hay necesidad, es bueno intervenir para restablecer una condición de tranquilidad: aquí algunas simples actividades que ayudan en el objetivo.

  • 1. Escribir sobre una hoja las preocupaciones: transferir la ansiedad de la propia mente a un pepel de carta es un modo para observarlas desde un punto de vista diferente, más objetivo. Muchas preocupaciones pareceran inocuas, mientras otros casos serán más facles individualizar una solución para resolverlas.
  • 2. Hacer actividad física: estar sobre una silla pensando no hace otra cosa que alimentar ansiedad y preocupaciones. Si tienen necesidad de razonar o de aliviar la tensión, hacer movimiento es el ideal. Bast incluso una simple caminata al aire libre para liberarse de encima la presión infundada y mirar todo con ojos más razonales.
  • 3. Medidtar: si en vez quieren alejarse momentáneamente de aquello que les da preocupaciones, la meditación puede volverse útil. Concentrándose sobre vuestro respiro, sobre puntos de apoyo de vuestro cuerpo sobre la superficie sobre la cual estan sentados, lograran a desviar la atención de aquello que les provoca ansiedad. Comiencen cerrrando los ojos y simplemente observen vuestra respiración, dejandola fluir como viene.

Les pareceran actividades inútiles, incluso hacer esto ayuda mucho a calmarse y a gestionar las preocupaciones: si el estado de aprensión se ha vuelto crónico en el tiempo, podría ser útil hablar con un especialista, que podría aconsejarles mejores prácticas.

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